¿Buscando terapeuta?
Me llamo María Elena Dávila y me he formado en la tradición humanista y los abordajes somáticos. Atiendo a adultos en terapia individual y de pareja, presencialmente y online.
Soy Máster en Psicología Clínica, Terapias de Tercera Generación, Terapia Familiar y de Pareja y licenciada en Sociología.
Practico una psicoterapia para las personas, no para los diagnósticos, desde el sentido, la conexión y la compasión.
Para mantener un compromiso existencial con lo que te importa.
Para saber vivir relacionalmente, como parte la red de la vida.
Para relacionarte con tu sufrimiento y el de lxs otrxs con amabilidad, cuidado y aceptación.
Contacto
Escríbeme a Whatsapp o mándame un correo a un.alce@gmail.com para más información o si quieres agendar una cita. Responderé a la brevedad posible. Atiendo presencialmente en Ágape Colectivo Terapéutico (Tumbaco-DMQ) y de manera virtual.
La nueva salud mental
1. ¿Qué son los trastornos mentales y para qué sirve la psicoterapia?
Los trastornos mentales son procesos dinámicos del cuerpo-mente cuando se esfuerza por adaptarse a circunstancias desafiantes, sean interpersonales, individuales o biológicas, y se expresan en síntomas emocionales, sensoriales, conductuales y cognitivos. No hay límites claros sobre qué es qué cuando hablamos del paisaje interior. La psicoterapia que practico no se centra en los diagnósticos como enfermedades; es una herramienta de navegación del psiquismo para comprender dónde surgió el desafío, por qué se generaron desregulaciones y cómo encontrar mecanismos de adaptación sanos.
2. ¿Por qué surgen síntomas metales/emocionales?
Lo importante en terapia es descubrir y entender lo que está causando síntomas. El asunto central no es el síntoma, sino el contexto y significado de la experiencia inicial que lo provocó. La comprensión genera alivio y conciencia. Así empieza a ser posible manejar la vida sin la necesidad de desarrollar un trastorno mental.
3. ¿Cómo surgen las respuestas traumáticas y cuáles son sus consecuencias?
Las experiencias traumáticas, especialmente de grandes negligencias o abusos interpersonales en la infancia y adolescencia, mantienen a las personas en emociones realmente tóxicas durante años, alterando sus modos de relacionamiento, sus estilos de apego, sus conductas y valoración personal, y su capacidad de regulación. Intoxican los pensamientos, los sentimientos y la visión del mundo, y el organismo aprende a existir bajo los efectos de esa toxicidad (normalmente de cortisol). Se puede vivir años con culpa, vergüenza o miedo gracias a la presencia inadvertida de mecanismos que gestionan esas emociones dolorosas y desagradables: disociarse, evadirse, obsesionarse con algo para desviar la atención, desarrollar conductas adictivas sedantes o estimulantes, y un gran etcétera. Entonces el problema inicial queda sepultado debajo de muchas capas, también problemáticas en sí mismas.
4. ¿Todxs estamos locxs?
A lo largo de la vida, todxs experimentaremos síntomas “mentales”. Todxs conoceremos lo que es tener un set de ideas obsesivas en la cabeza que no sirven para cambiar la realidad que nos desborda; lo agradable de pasar la ansiedad con comida o alcohol; todxs viviremos en mayor o menor medida el miedo a la separación, la necesidad de controlar, la inseguridad básica, el miedo a las relaciones… Y es humano, no una patología.
5. ¿Cómo hacemos para sobrevivir en una cultura tóxica?
Los síntomas teinen muchas causas, no solo biológicas o personales. El orden cultural y la sociedad generan síntomas típicos. Hoy en día vivimos circunstancias que sistémicamente producen burnout, ansiedades, depresiones y adicciones. No estamos libres del mundo en que vivimos. Según el filósofo Byung Chul Han, este mundo produce un tipo de sujeto: el sujeto del rendimiento. La exigencia del rendimiento del capitalismo tardío es uno de los responsables directos de la crisis de la salud mental del siglo XXI.
6. ¿Psicoterapia o justicia social?
Hay cosas que se ven como fallas personales y no lo son. La terapia no es la respuesta a todo y el trabajo personal no resuelve todos los problemas. Hay que mirar a la sociedad, cuestionarla y transformarla, reconocer que somos vulnerables a los ambientes donde nos desenvolvemos y que muchas veces nuestras circunstancias superan nuestra capacidad de resistencia y afrontamiento. Los grandes problemas de las sociedades del siglo XXI tienen su correlato en el quebrantamiento mental y emocional de las personas.
7. ¿El amor lo es todo?
La falta de relaciones de cuidado, seguridad, aceptación, pertenencia, comprensión, estabilidad, protección, es decir, de amor, es muy grave para un ser humano. Es, en realidad, lo peor que puede pasarle. Sobrevivir al miedo, la violencia, el rechazo, la enajenación, el caos y la inseguridad implica adaptaciones disfuncionales que suponen una desintegración psico-social en algún nivel y, normalmente, por algunos años. La terapia ayuda a sanar esas heridas, pero quien se sana y vuelve a creer en sí misma y en el amor es cada persona.
8. ¿Existe la patología mental?
Todo lo que podemos llamar “patología” es una adaptación sin la cual un ser humano no sobreviviría cuando su vulnerabilidad ha sufrido en lo más profundo.
9. ¿Qué significa ser humanos?
Ser humanos es un proceso en evolución que no está acabado. Hemos pasado por dos cerebros antes de llegar al que nos hace propiamente sapiens, todavía no conocemos todo nuestro potencial y simultáneamente somos simplemente unos mamíferos tratando de sobrevivir. Somos una paradoja entre el instinto de sobrevivencia de nuestro cerebro reptiliano, las emociones y los vínculos de nuestro cerebro límbico, el lenguaje y la metacognición de nuestro neocórtex. Y ahí vamos, en dos patas, sin despegar los ojos del celular. ¿Cuál es la naturaleza humana? Eso lo decide cada unx en el sentido que le da a su existencia.
10. ¿Qué podemos hacer con los enredos de la mente?
Aunque en la psicoterapia se han desarrollado muchas técnicas para aprender a observar los pensamientos sin identificarse con ellos (defusión), técnicas de desensibilización y reprogramación, mindfulness, indagación profunda, trabajo con arquetipos, con emociones, con soluciones, etc., los enredos de la mente se curan fundamentalmente con cambios en el estilo de vida: deporte, un trabajo que tenga sentido más allá del interés individual, seres queridos, comunidad, artes y naturaleza.
Terapia y preguntas frecuentes
¿Cuál es mi enfoque terapéutico?
Mi primera formación fue en la psicoterapia humanista Gestalt, después en la sistémica y las terapias de tercera generación, como ACT, terapias de procesamiento psicosomático, y otros modelos basados en evidencia, como Internal Family Systems. No uso un único modelo, sino que integro lo que he aprendido según cada caso y cada persona, tratando de balancear lo cognitivo, lo emocional y lo corporal. Mi práctica se basa en algunas teorías, como la neurobiología interpersonal, la teoría polivagal, la teoría del apego y la teoría del trauma.
¿Qué tipo de consultantes atiendo?
Trabajo con adultos, en terapia individual, familiar y de pareja.
¿Cuánto dura la terapia?
Eso depende de la complejidad de la situación, del compromiso, las posibilidades económicas y la comodidad para trabajar juntxs. Normalmente, un proceso para trabajar un asunto específico toma entre 5 y 8 sesiones, pero puede durar más y ampliarse a otros temas.
¿Cuánto dura cada sesión?
Una hora, y empieza y termina puntualmente.
¿Cómo son los horarios de atención?
Trabajo entre 09h00 y 12h00, y entre 15h00 y 18h00, previa cita, según la conveniencia de ambas partes.
Mi historia
¿Cómo me hice terapeuta? Por intuición, por no conformarme, por resistir la idea de que había perdido el tiempo estudiando otra cosa.
No perdí el tiempo, solo estaba desorientada y no me conocía tan bien todavía.
El camino se me hizo más largo.
Pero cuando puse un pie en Mi Camino sentí que todo encajaba, y descansé.
La terapia es lo mío, aunque me tomó una crisis existencial descubrirlo, cuando tenía unos 23 años.
Ahora estoy en un momento de integración y disfrute. He estudiado y aprendido mucho en mis formaciones profesionales, en los libros y en la sala de terapia: en ese uno-a-uno donde nadie sabe qué va a pasar mientras se van develando los detalles íntimos del paisaje interior.